Cuba
Mantis Religiosa

La mujer en su sombra de presidios
manejaba el instinto
La mantis religiosa
elegía a sus víctimas,
con precisión de estrella matemática.
Después de devorarlos los soltaba
sin deshacer el nudo algo invisible.
Los retenía en su despensa de esclavos ateridos
y en su momento
emitía un alarido
despues de dos horas de romantico amorio
despues de dos horas de romantico amorio
Sirena

Sirena
Va sobre espuma alzada, casi en vuelo,
sin rozar el navío ni la roca
y la distancia abierta la provoca
un doloroso afán de agua y de cielo.
El canto suelto, desflecado el pelo,
de la tierra inocente, grave y loca;
encendidos los sueños y en la boca
la extraña sangre de una flor de hielo.
No es el tritón quien le transforma el pecho,
ni el querubín se inflama entre sus labios
para beber después llanto deshecho.
Un hombre, nada más… Con brazos sabios
la tiende sobre el peso de la tierra
y allí se arrastra dulcemente en guerra.
Claudia Lars
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













